Se trata de dos prácticas que oficialmente Estados Unidos no reconoce y jamás ha anunciado utilizar pero de hecho han formado parte importante del inventario de la política norteamericana de la Guerra Fría por todo el mundo. El apoyo, sostenimiento, o promoción de golpes de estado y guerri-llas ha sido habitual por parte de los Estados Unidos desde comienzos del Siglo XX, en especial desde 19